1. Ad hominem (contra la persona)
Se ataca a quien habla en lugar de a lo que dice.
«¿Qué va a saber de educación alguien sin hijos?»
Cómo rebatirla: separa el mensaje del mensajero: «Aunque fuera así, ¿qué falla en su argumento?».
Las trampas del razonamiento que aparecen cada día en tertulias, redes y cenas familiares: cómo reconocerlas y cómo responder.
Una falacia es un razonamiento que parece válido pero no lo es. Suena convincente, a veces muchísimo, pero la conclusión no se sigue de lo que se ha dicho. Unas veces se usan a propósito para manipular y otras se nos cuelan sin querer.
Se suelen distinguir dos grandes familias:
Detectar una falacia no significa que la conclusión sea falsa: significa que ese argumento no sirve para demostrarla.
Te enseñamos ocho frases. Para cada una, elige qué falacia esconde.
Se ataca a quien habla en lugar de a lo que dice.
«¿Qué va a saber de educación alguien sin hijos?»
Cómo rebatirla: separa el mensaje del mensajero: «Aunque fuera así, ¿qué falla en su argumento?».
Se deforma la postura del otro para que sea más fácil atacarla.
«¿Quieres subir el salario mínimo? Entonces quieres que cierren todas las empresas.»
Cómo rebatirla: vuelve a tu postura real: «No he dicho eso; lo que propongo es…».
Se presentan solo dos opciones cuando hay más.
«O apruebas esta reforma o te da igual el futuro del país.»
Cómo rebatirla: muestra las alternativas que se han dejado fuera.
Se afirma que un primer paso llevará sin remedio a una cadena de desastres, sin demostrar cada eslabón.
«Si permitimos esto, mañana permitirán cualquier cosa.»
Cómo rebatirla: pide que se justifique cada paso de la cadena.
Se da por cierto algo porque lo dice alguien famoso o prestigioso, aunque no sea experto en ese tema.
«Lo dice un actor muy conocido, así que esa dieta funciona.»
Cómo rebatirla: pregunta qué sabe esa persona de ese tema concreto y qué dicen los especialistas.
Algo sería verdad o bueno porque mucha gente lo cree o lo hace.
«Todo el mundo lo hace, así que no puede estar tan mal.»
Cómo rebatirla: recuerda que la popularidad no prueba nada: hubo un tiempo en que casi todo el mundo creía que el Sol giraba alrededor de la Tierra.
Se saca una conclusión general a partir de muy pocos casos.
«Conozco a dos jóvenes que no quieren trabajar: la juventud de hoy es vaga.»
Cómo rebatirla: pide datos representativos. Aquí la estadística es tu amiga: ¿cuántos casos harían falta?
Como B ocurrió después de A, se da por hecho que A causó B.
«Me puse la camiseta de la suerte y ganamos: la camiseta funciona.»
Cómo rebatirla: recuerda que coincidir en el tiempo no es causar. ¿Hay otra explicación? ¿Pasa siempre?
La conclusión ya está escondida en las premisas.
«Es fiable porque nunca miente, y sabemos que nunca miente porque es fiable.»
Cómo rebatirla: pide una razón independiente de la conclusión.
Se responde a una crítica acusando al otro de lo mismo, en lugar de responderla.
«¿Me criticas por llegar tarde? ¡Tú llegaste tarde el martes!»
Cómo rebatirla: «Puede que yo también lo haga, pero eso no responde a la crítica».
Se busca provocar miedo, pena o indignación en lugar de dar razones.
«Si no compras este seguro, piensa en lo que sufrirá tu familia.»
Cómo rebatirla: reconoce la emoción y vuelve a los hechos: «Entiendo la preocupación, pero ¿qué datos hay?».
Se eligen solo los datos que dan la razón y se ocultan los demás.
«Este mes ha bajado el paro» (sin decir que lleva un año subiendo).
Cómo rebatirla: pide la serie completa y la fuente. En LASAPAIXA siempre las enseñamos, como en el alquiler desde 2011.
¿Quieres practicar el lado constructivo? Aprende cómo debatir bien y armar un buen argumento.